Todos hemos hecho la experiencia... le hablo a mi esposo, a hijo, a mi empleado... ¡y no me hacen caso! ¿Por qué se da este fenómeno? Es que somos tercos. Nos encerramos en nosotros mismos y en nuestros criterios. Y cuando trasladamos la terquedad al campo de la religión, tenemos el fenómeno de la incredulidad: no le permito a Dios trabajar en mí, en mi vida, en mi familia, porque no creo que Dios pueda hacer algo. En esta charla el P. Teodoro pone el dedo en esta debilidad nuestra y nos abre los ojos, con su característico sentido de humor, cómo la terquedad aplica a nosotros y cómo la podemos ir superando. Especialmente apto para personas que buscan el crecimiento espiritual y para personas en proceso de liberación.