El trato diario con el prójimo nos enseña que la comunicación puede ser muy, pero muy complicada… de esto nos hablan a los sacerdotes todos nuestros pacientes: padres de familia, esposos, novios, amigos, etc. ¿Qué cosa hay en nuestro corazón que nos impide una comunicación más fluida? Y, será que nuestras oraciones no son escuchadas más ampliamente y con más rapidez porque nuestro interior está lleno de problemas y conflictos que atan la mano de Dios, de modo que no conviene que conceda nuestras peticiones… Sana tu corazón para que puedas escuchar mejor al prójimo y recibir lo que pidas a Nuestro Señor.