Si los mismos sacerdotes conociéramos el don de Dios en toda su amplitud. Somos nosotros los sacerdotes que ignoramos todo el poder que Dios nos ha dado y por esto no lo ejercemos: nos frenamos por el miedo y falsa prudencia. En esta charla el Padre Teodoro ayuda a sus hermanos sacerdotes a abrir sus ojos y darse cuenta hasta dónde llega su don y poder sacerdotales para que lo ejerzan como BUENOS PASTORES a favor del pueblo de Dios; que no corran cuando se acerque el lobo para atacar la grey, como si fueran mercenarios... sino que tengan el ánimo y el conocimiento práctico para enfrentar al enemigo y combatirlo con su sacerdocio.