Para muchas personas que alguna vez en su vida optaron por el aborto, nunca ha sido fácil superar esta experiencia. Nos encontramos con madres todavía desesperadas en el silencio de su alma por lo sucedido hace más de 50 años... La pastoral con estas personas nos muestra que puede ser insuficiente confesar la culpa en el sacramento de la confesión; el aborto se puede convertir en el hecho traumático del pasado que no permite un presente con paz y felicidad. Inclusive, nos encontramos con madres que han perdido un embarazo y se sienten culpables por el hecho de perderlo. Ofrecemos una pauta de sanación para todas estas madres que necesitan sanación en relación a un embarazo.