El Apóstol Pedro es muy claro cuando afirma: “El que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” (2 Pedro 2:19). Esto aplica de modo particular a las cadenas ancestrales: el que vive habitualmente en un pecado grave, en realidad es hecho esclavo del demonio que lo venció con la tentación. Y los hijos que nacen a un esclavo son igualmente esclavos. Por este motivo el demonio grita muchas veces en las oraciones de liberación: “eres mío”. Y como las cadenas ancestrales, de alguna forma, nos relacionan con nuestros antepasados, también hace falta pedir por el eterno descanso de nuestros ancestros. La presente Oración de rompimiento de cadenas ancestrales ayuda al orante a ponerse en paz y obtener de Dios la bendición en todos los ámbitos de su vida.